Entrevista a Marta Villar, autora de Detective Ferruchi

 La novela Detective Ferruchi, de Marta Villar, se presenta como una propuesta singular que podríamos definir como cozy mystery con elementos de novela social y rural. Ambientada en un entorno rural gallego, la obra combina una trama de investigación con un profundo retrato de los personajes y de la vida cotidiana en el pueblo. Más allá del crimen que da inicio a la historia, la autora construye un universo narrativo en el que tienen cabida tanto las relaciones humanas como diversas cuestiones sociales. Quedamos con Marta (virtualmente) en el Bar Milano. En esta entrevista, Marta Villar nos cuenta sobre el origen de la novela, su proceso de escritura y las claves que definen su estilo.

 Quería escribir sobre la investigación de un crimen con una antiheroína como protagonista

¿Cuándo y en qué circunstancias surge la idea de escribir Detective Ferruchi?

Escribí Detective Ferruchi en el verano de 2024. Solicité un permiso sin retribución en mi trabajo como periodista porque tenía una idea muy clara de la historia y necesitaba ponerla en papel. Para escribir una novela necesitas muchos días seguidos completos para no perder el hilo de la narración. Quería escribir sobre la investigación de un crimen con una antiheroína como protagonista: una mujer que había sufrido acoso de niña y racismo, con un problema de salud que podía llevarla a morir en cualquier momento de forma súbita. Ver cómo evolucionaba, cómo se fortalecía mientras investigaba un crimen al estilo Jessica Fletcher en Se ha escrito un crimen, esa maravillosa serie de televisión. Tenía claro que además de ser una novela negra debía aportar más aspectos: un contexto social importante, con temas que a mí me preocupan como las consecuencias de la emigración o el racismo.

La novela se abre con un crimen especialmente violento. ¿Qué función narrativa cumple este inicio dentro del conjunto de la obra?

Me gustan los inicios que son, digamos, rompedores. Un crimen violento en los primeros párrafos me parecía un buen enganche. Herencia de periodista, además, profesión en la que tienes que contar lo importante en el primer párrafo. Aunque luego, después de esa profusión de sangre, ya se produce una calma, una investigación más pausada.

Más allá de la trama policial, el libro ofrece un retrato detallado de la vida en un entorno rural. ¿Qué aspectos de esa realidad le interesaba reflejar?

La forma de ser, la personalidad peculiar, diferente, sorprendente, de las personas que habitan las comunidades rurales gallegas. Un hombre que habla un idioma diferente cada día, por ejemplo, puede parecer surrealista, pero está inspirado en una persona real. Es mi entorno, yo nací en un lugar de una docena de casas, rodeada de monte. Es un entorno muy proclive a la fantasía, a las historias, y crecí con ellas, las que me contaban los abuelos.

El espacio ficticio de la novela resulta muy verosímil. ¿En qué medida está inspirado en lugares reales?

Sí está inspirado en un lugar real, un municipio cercano al de la casa de mis padres, donde estudié, que cuenta con  unos treinta mil habitantes, en la comarca de Bergantiños. Es un entorno  que me ofrece una configuración muy cómoda como ambientación de una novela. Con un gran paseo fluvial, mucha población que reside en pisos  allí después de haber vivido siempre en viviendas rurales.

Siempre tuve claro que quería hacer una novela con muchos personajes secundarios importantes

La construcción de los personajes es uno de los elementos más destacados. ¿Cómo fue el proceso de creación de figuras como Sol Cortés o Ágatha?

Siempre tuve claro que quería hacer una novela con muchos personajes secundarios importantes, que no solo fuesen un relleno o adorno sino que a la persona lectora le apeteciese saber más de ellos. Que tuviesen carácter y a los que se les cogiese cariño. En total en la novela existen unos sesenta, muchísimos, aunque no pude darle contenido a todos, claro, sino se me iría el libro a las mil páginas, ja, ja. ¡Tuve que elaborar un listado de nombres y características para no confundirme! Pero sí hay un puñado de ellos que para mí resultan entrañables, y muchos inspirados en personas reales, que conozco.

Algunos personajes rompen con estereotipos habituales. ¿Fue una intención deliberada desde el inicio?

Claro. Es que los personajes raros, fuera de lo que consideramos "normativo", normal, son los que me interesan, me fascinan. Conozco muchos y son personas tan interesantes, con sus formas de ver la vida y de reaccionar que no son las habituales… El miedo a lo diferente y nuestro gusto por agarrarnos a las tradiciones, a lo conocido, es lo que nos lleva a la intolerancia, a la falta de empatía, al temor a la diversidad. Cómo el aspecto físico puede llevarnos a formarnos prejuicios, por ejemplo, cómo juzgamos de forma tan alegre.

La obra combina elementos de intriga con momentos de humor e ironía. ¿Cómo se articula ese equilibrio en su estilo narrativo?

Creo que es una forma de narrar muy de persona gallega. Tenemos esa retranca que siempre se dice, y que es cierta. Podemos convertir una tragedia en comedia en dos segundos. En la novela se pasa de momentos emotivos, de intriga, al humor y la risa, después a la denuncia social. Como la vida misma. Me gustaba ese subir y bajar. Y me resultó muy fácil y natural ir combinando esos tonos en la narración.



Me gusta integrar en la novela realidades y personajes que muchas veces dejamos en los márgenes

En la novela también aparecen temas de carácter social (racismo, drogadicción). ¿Qué papel desempeñan dentro de la historia?

Respecto al racismo, tenía la intención de llamar la atención sobre uno en concreto que está muy arraigado: contra el pueblo gitano. Es el que yo he visto desde niña, en nuestro entorno, en el colegio. Aún hoy puedo escuchar en algunas localidades: “va vestida como una gitana”, por ejemplo. Llevamos toda la vida conviviendo con la comunidad gitana pero sin una integración real. Solo en casos de éxito, como por ejemplo cantantes o músicos, se nos olvida ese prejuicio. Me gusta integrar en la novela realidades y personajes que muchas veces dejamos en los márgenes. En Detective Ferruchi está un chico que quería regresar a la cárcel porque había perdido a su novia, que era drogadicta, y no le encontraba sentido a vivir ya con el resto de la sociedad. Me gustan estos personajes que solemos olvidar o rechazar o ignorar.

Como periodista, ¿qué diferencias ha encontrado entre la escritura informativa y la narrativa de ficción?

Tienen cosas en común y también totalmente opuestas. Escritor y periodista tienen en común el amor por las historias y contarlas, difundirlas. Pero en periodismo siempre está esa urgencia por decir todo lo importante en las primeras líneas, mientras en una novela de ficción no puedes hacerlo, tienes que dosificar la información. En periodismo no puedes inventar nada, tienes que ceñirte a los hechos. En la ficción todo es elástico, todo es posible.

¿De qué manera influye su experiencia profesional en su forma de construir la historia y los personajes?

Mi trabajo como periodista durante tantos años me ha ayudado a saber estructurar una historia y saber encontrar documentación, y con estos dos elementos, armar después el texto. Esto es válido para un reportaje y también para una novela. Y si no sabes sobre un aspecto en concreto, llamas a un experto. Eso me lo ha dado el periodismo. Encontrar las fuentes. También me ha permitido conocer a muchísima gente interesante, sobre todo gente anónima, que me ha llamado más la atención que mucha gente famosa que he entrevistado.

¿Cómo fue su proceso de escritura en términos de planificación, documentación y desarrollo de la trama?

Cuando me puse a escribir esta novela tenía claros cuatro personajes y que iba a matar al veterinario en el primer capítulo. Nada más. Antes de empezar, me documenté sobre determinados temas como el desfibrilador automático implantable (DAI), entrevistas a antiguas trabajadoras de cooperativas de Inditex, el trabajo diario en una librería, cómo se realiza una investigación policial, lecturas sobre el papel de los insectos en los cadáveres… Una vez que tomé notas de todo esto, inicié la escritura. Recurría a mis notas cada vez que lo necesitaba y la historia fue avanzando sola, la verdad, y ni siquiera yo sabía cómo iba a acabar hasta casi el final.

¿Qué dificultades encontró durante la redacción de la novela?¿Hay alguna parte o elemento que se le resistiera?

Lo más difícil para mí es el primer capítulo. Lo escribo rápido, pero después es el que siempre reelaboro y vuelvo a reescribir y nunca estoy satisfecha. Siempre pienso que me lío demasiado, que debe ser más limpio. Es siempre lo que llevo peor.

El ritmo narrativo es ágil y sostenido. ¿Fue un aspecto trabajado conscientemente?

Para nada. Tenía muy claro el inicio y después todo fue surgiendo de forma natural. La acción se desarrolla en una semana y pico e hice un planning para ver qué descubría cada día, qué personajes metía en cada capítulo, pero no fui consciente de si la narración, cómo lo iba escribiendo, le resultaría ágil o no a la persona lectora.

¿Qué importancia tiene el lenguaje y el tono —especialmente la cercanía y la ironía— en la identidad de la obra?

Muchísimo. Hay un tono muy concreto en esta novela, que oscila siempre entre la ternura hacia todos los personajes, casi todos, y el humor que salpica toda la historia. Quería justo esto, una historia que reflejase el  humor gallego, la retranca. Venía de escribir mi primera novela, que habla sobre todo de dolor y sufrimiento, y después enlacé varias lecturas similares, y necesitaba algo que me levantase un poco del suelo. El hecho de disponer con tres meses de permiso, además, me confirió un estado de ánimo proclive al buen humor. Fue determinante para mantener ese tono a lo largo de toda la narración, que era lo que quería transmitir, que lo notasen los lectores.

Escritor y periodista tienen en común el amor por las historias y contarlas

La novela está escrita originalmente en gallego. ¿Cómo ha sido la adaptación al castellano? ¿Es más una traducción o una adaptación?

El gallego es mi lengua materna, la que uso habitualmente. Y es la lengua más adecuada para escribir esta novela porque tiene unas expresiones, dichos, reacciones, muy gallegas, y muy difíciles de traducir y transmitir en otro idioma. No es una adaptación sino una traducción. Te lo puedo decir sin duda porque la hice yo. Y me resultó durísimo. Pensaba que me sería más fácil y ahora aprecio muchísimo el trabajo de una buena traductora o traductor. Encontrar la frase hecha equivalente en otro idioma… No es traducir literalmente de un idioma a otro. Eso lo  he aprendido.

¿Qué recepción ha tenido la novela desde su publicación, especialmente tras su traducción al castellano?

Se ha traducido al castellano después de que en gallego vaya en la quinta edición. En castellano se publicó a finales de febrero de este año y ya está a la venta la segunda edición así que de momento estoy contenta. Tenía temor a que no fuese entendida fuera de Galicia pero en mi contacto con bookstagramers y libreras de distintas localidades españolas, he visto que sí se ha comprendido, que les ha gustado que además de novela negra aporte más cosas, y que no incluya “ganchos” artificiosos para llevarte al siguiente capítulo. Destacan su cariño por los personajes y eso me encanta porque es lo que yo buscaba, ese afecto por ellos.

¿Qué espera que el lector encuentre o experimente al adentrarse en esta historia?

Que al adentrarse en este pueblo que invento se encuentre tan cómodo que desearía que fuese real. Que recuerde los personajes durante mucho tiempo, que se le queden dentro. Que reflexione sobre ciertos temas sociales mientras va encontrando pistas para hallar al asesino. Que juegue y  que se ría, que le quede un buen recuerdo de la novela, con una sonrisa en los labios.

Finalmente, ¿tiene previsto continuar desarrollando este universo narrativo o explorar nuevas líneas en futuros proyectos?

En todos los clubs de lectura y presentaciones me piden más Ferruchi. No tenía pensado haber una serie ni nada parecido. De hecho desde que la escribí hice otro libro infantil, que sale publicado el próximo mes de mayo en gallego; y una novela y otro relato infantil, ya terminados ambos pero aún sin editar. Después de esto me embarqué en otro proyecto, muy ambicioso, que requiere muchísima documentación, y que me está resultando un gran desafío. Y hasta que lo concluya, no me pondré a pensar en  si habrá más aventuras de Ferruchi o no, ja, ja.

 

Cuestionario Express:

Un personaje que le hubiese gustado crear

Sherlock Holmes y Leo Caldas de La playa de los ahogados de Domingo Villar.

Un tema del que nunca escribirá

Puedes escribir desde un punto de vista, una forma de narrar, de tal forma que no haya temas prohibidos.

Un lugar para escribir

Mi pequeño despacho o la biblioteca pública.

Una novela a la que siempre vuelve

Varias: Cometas en el cielo, La historia interminable…

¿Final honesto o final feliz?

¡Honesto!

Defina Detective Ferruchi en pocas palabras

Una librera que  investiga un asesinato al estilo Se ha escrito un crimen y en el proceso descubre a decenas de personajes interesantes y peculiares mientras se reencuentra con un amor de la adolescencia y lidia con sus propios demonios.

Con Detective Ferruchi, Marta Villar demuestra que el misterio puede ir más allá de la resolución de un crimen para convertirse en una herramienta con la que explorar la complejidad de las relaciones humanas y del entorno social. Su mirada, cercana pero crítica, sitúa a los personajes en el centro de la historia y aporta una voz propia dentro del panorama narrativo actual. Una obra que, sin renunciar al entretenimiento, invita también a la reflexión y deja abierta la puerta a nuevas historias.

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