Hoy conversamos con Francisco
Bescós, autor de Mantis, una novela que combina el suspense con una mirada muy
personal sobre el trabajo, la identidad y la supervivencia. A través de
personajes complejos y escenarios alejados de los lugares comunes, Bescós se ha
consolidado como una de las voces más interesantes de la narrativa española
actual. Hablamos con él sobre su trayectoria, sus influencias, la construcción
de sus personajes, la representación de la discapacidad en la ficción y los
proyectos que tiene entre manos.
Una buena historia se nutre de lo que alguien con buen ojo puede observar en la sociedad
¿Cómo nace la idea de Mantis y
qué te llevó a situarla en un entorno como un centro logístico?
La idea de Mantis surge casi al mismo tiempo
que su principal escenario, que, como bien dices, es un enorme centro logístico
perdido en mitad de la Alcarria. No es un lugar al que yo acudiera
voluntariamente, sino que casi me lo encontré por pura casualidad. Hace unos
diez años tuve la oportunidad de trabajar en un proyecto para un centro
logístico muy importante en el entorno del Corredor del Henares. En cuanto
entré en él, me impresionó su tamaño y su ambiente, y descubrí que tenía todo
lo que a mí me interesa añadir en una novela negra: un espacio inusual y
desconocido, casi misterioso, como ocurre con las naves espaciales de las
películas de ciencia ficción; y también unas relaciones humanas potencialmente
conflictivas.
Al mismo tiempo, me apasionan esos escenarios
que son en sí mismos no lugares. Es decir, sitios por los que estamos obligados
a pasar, como aeropuertos u oficinas burocráticos, pero con los que sería
imposible establecer ninguna relación sentimental. Por eso, en cuanto entré en
este centro logístico al que me refiero, enseguida pensé: “Aquí hay una
novela”. Y diez años después lo utilicé para escribir Mantis.
La novela combina thriller y
crítica social, ¿qué peso tiene cada elemento en tu planteamiento inicial?
No entiendo lo uno sin lo otro. Yo no sé si
realmente me esfuerzo por escribir buenas historias para con ello poder mostrar
mi punto de vista sobre la sociedad, o si me esfuerzo por dar mi punto de vista
sobre la sociedad para escribir buenas historias. Creo que ambos objetivos se
retroalimentan. Una buena historia se nutre de lo que alguien con buen ojo
puede observar en la sociedad y, al mismo tiempo, lo que sucede en la sociedad
merece ser narrado en buenas historias que nos hagan conocernos mejor.
Una vez que supe que quería escribir una novela en un enorme centro logístico, lo primero que imaginé es que fuera un hardboiled
Fina es un personaje muy
particular. ¿En qué momento supiste que sería el eje central de la historia?
Fina es un personaje muy ligado a mi vida
personal. Yo tengo una hija con parálisis cerebral; en nuestro caso, una
discapacidad mucho más severa que la que tiene Fina, la protagonista del libro.
Una vez que supe que quería escribir una novela en un enorme centro logístico,
lo primero que imaginé es que fuera un hardboiled. Es decir, tratar el centro
logístico como una enorme ratonera en la que el protagonista queda atrapado.
Una especie de La jungla de cristal en versión industrial.
Pronto me di cuenta de que era una situación
perfecta para que la protagonizase un personaje con limitaciones motoras y así
recrudecer el conflicto dramático a través de los obstáculos a los que se
enfrenta. Y esto también me proporcionó la idea de un personaje que compensa
sus carencias con una sobresaliente capacidad de adaptación y una inteligencia
extraordinaria.
Siguiendo la lógica de la anterior pregunta,
el hecho de que una persona con discapacidad protagonizase la novela me daba la
posibilidad de reflejar mi visión sobre el mundo y , al mismo tiempo, ese punto
de vista mío, y solo mío, enriquecía y sofisticaba mucho la historia.
¿Cómo fue el proceso de construcción de Fina
como protagonista?
Fue lo más difícil, porque yo
sabía que todo el peso de la novela iba a cargar sobre ese personaje: tanto el
avance de las tramas como la administración de la información que yo le iba
dando al lector.
Para esta novela también asumí un
reto técnico al que me apetecía enfrentarme desde hacía tiempo: escribir en
primera persona con un narrador no confiable, al estilo de 1.280 almas, con el
personaje maravilloso de Nick Corey, o el Klaus (¿o acaso es Lucas?) de Agota
Kristof. Quería un personaje que fuera cómplice del lector y con el que se
identificara plenamente, a pesar de saber que le está engañando descaradamente.
Fina aparenta ser un personaje muy asertivo, inteligente y fuerte, pero detrás de toda esa coraza hay mucha vulnerabilidad
¿Qué importancia tienen sus limitaciones
físicas en la manera en que percibe y actúa en el mundo?
La condición de Fina, una parálisis cerebral
hemiparésica, con una espasticidad que le invalida el movimiento de la mano
izquierda y le provoca una leve cojera, determina al personaje en todos los
sentidos.
Yo no quería solamente añadirle
dificultades para que sus aventuras provocasen más emoción al lector. No.
Además, quería que esa condición suya definiese toda una cosmovisión y todo un
carácter. De su discapacidad se deriva, al mismo tiempo, toda su ambigüedad,
toda su tridimensionalidad. Fina aparenta ser un personaje muy asertivo,
inteligente y fuerte, pero detrás de toda esa coraza hay mucha vulnerabilidad.
Es esa vulnerabilidad la que le lleva, por ejemplo, a desaprovechar el amor de
su amigo Ari. Cuando Ari aparece muerto, para detonar la acción principal de la
novela, Fina ni siquiera se atreve a admitir que estaba enamorada de él. Y todo
tiene que ver con esa imagen que tiene de sí misma. Pero, por otro lado, son
también sus limitaciones las que la han hecho fuerte, las que hacen que
desarrolle toda su capacidad de observación y adaptación, y las que la dotan de
herramientas para manipular a los demás en su favor.
¿Te preocupaba caer en estereotipos al
representar un personaje con discapacidad?
Lo que me preocupa es que hay otros muchos
escritores, cineastas, etcétera, que caen constantemente en esos estereotipos.
Si yo me preocupo por escribir historias en las que la discapacidad es un
elemento determinante de la acción o del carácter de los personajes, es porque
la discapacidad tiene una presencia inexorable en mi vida y porque me resulta
difícil encontrar historias en las que se describa de una forma con la que yo
me identifique.
¿Cómo ha influido tu experiencia personal con
la parálisis cerebral en la creación de la novela?
Creo que lo he explicado un poco
en la anterior pregunta, pero además podría añadir que forma parte de mí, de
mis necesidades narrativas. Parafraseando a mi admirado Kenzaburo Oé, quien
escribió incansablemente acerca de su hijo Hikari, yo escribo sobre la
discapacidad para entender qué es lo que nos ha pasado.
Fina es un personaje que no busca
la empatía fácil, ¿por qué decidiste alejarte de ese tipo de construcción más
accesible?
Esa pretensión forma parte de la
tridimensionalidad del personaje. Una chica que aparenta fuerza, pura voluntad,
pero que esconde un corazón frágil. Fina aleja de sí a la gente porque tiene
miedo de que la vean como ella se ve a sí misma.
¿Qué tipo de relación esperas que establezca
el lector con ella?
Celebraría que la comprendiesen.
Los entornos laborales siempre tienen un protagonismo especial en todas mis novelas. Conforman un cuadrilátero donde las voluntades humanas se dan de bofetadas
El entorno laboral tiene un peso muy
importante en la novela, ¿qué querías reflejar sobre ese mundo?
Los entornos laborales siempre
tienen un protagonismo especial en todas mis novelas. Conforman un cuadrilátero
donde las voluntades humanas se dan de bofetadas. La empresa es un campo de
batalla donde las necesidades, las ambiciones, las inseguridades, las
frustraciones y las envidias se enfrentan a cara descubierta. Es como esos
vídeos de Instagram en los que meten a una araña y a un escorpión en una
pequeña palangana.
La estructura de la novela cambia hacia una
mayor intensidad en la segunda mitad, ¿fue una decisión narrativa desde el
principio?
Cuando tuve una idea inicial de la novela,
pretendía escribir un hardboiled cargado de ritmo desde el principio. Pero me
encontré con una dificultad: había escogido un escenario muy inusual y me iba a
resultar muy difícil situar la mente del lector en ese escenario sin ofrecerle
antes unas instrucciones para saber interpretarlo y entender cómo se mueven por
él los personajes.
Por tanto, decidí crear dos mitades. Una
primera mitad de investigación procedimental, con un ritmo más pausado, donde
puedo presentar a los personajes e ir ofreciendo nociones de su mundo laboral.
Y una segunda mitad en la que ya encierro a la protagonista en la ratonera y
puedo acelerar el ritmo con la seguridad de que el lector va a comprender cómo
y por qué se mueve.
¿Qué simbolismo tiene el título Mantis dentro
de la historia?
Fina tiene una mano izquierda espástica debido
a su parálisis cerebral. La mano se le pliega de una forma peculiar, muy
parecida a las pinzas de una mantis. Por eso, cuando es pequeña, sufre el acoso
de los chicos de su pueblo, que empiezan a llamarla así: Mantis.
Pero a ella, lejos de disgustarle, se lo toma
casi como un cumplido, porque ha visto cómo una mantis es capaz de emboscar,
atacar y devorar una avispa en cuestión de segundos. Esa imagen se convierte
para ella en una especie de revelación.
Por eso, desde pequeña, Fina se dice a sí
misma: de acuerdo, yo seré la mantis, pero vosotros vais a ser las avispas.
¿Qué temas te interesaba explorar más allá del
suspense?
Regreso casi siempre a los mismos
temas en todas mis novelas, muchos de los cuales ya hemos hablado en
profundidad en esta entrevista. Por supuesto, mi punto de vista sobre la
discapacidad, porque me interesa que se conozca tal cual yo la vivo.
Pero también mi punto de vista sobre las
relaciones humanas cuando entran en conflicto al situar a las personas en
ambientes extremos, en recintos cerrados, con unas normas muy estrictas. Creo
que eso saca lo peor y lo mejor de nosotros.
Además, en todas mis novelas siempre me
interesa conectar lo local, es decir, lo que sucede en el punto más diminuto y
perdido del planeta, con lo global: con tramas que traspasan fronteras y que
son reflejo de una geopolítica compleja.
¿Qué tipo de lector crees que conectará más
con esta novela?
Quisiera pensar que todo tipo de lector.
¿Qué te gustaría que se llevara alguien al
terminar el libro?
La sensación de haber pasado un buen rato y de
tener un poquito más de sabiduría que cuando la comenzó.
Después de Mantis, ¿en qué proyectos estás
trabajando actualmente?
Todavía estoy pensando con qué
proyecto comprometerme; es una decisión difícil porque determina cómo voy a
pasar los próximos dos años de mi vida.
¿Seguirás explorando personajes y realidades
fuera de lo convencional en tus próximas obras?
Sin duda.
Cuestionario express:
Un lugar para escribir: aquí y ahora.
Que personaje te hubiera gustado
crear: El detective de la Continental (Dashiell Hammett)
¿Final honesto o final feliz? Honestamente feliz y felizmente honesto.
Un tema del que nunca escribirás: Supongo que nunca escribiría sobre la Ley del Régimen Jurídico del Sector Público, pero no me atrevo a prometerlo.
Una influencia literaria: Hammett,
también, por ejemplo.
Francisco Bescós demuestra en
Mantis que el thriller puede ser mucho más que una historia de intriga: también
puede convertirse en una herramienta para explorar las contradicciones humanas
y las realidades que suelen permanecer fuera del foco. Le agradecemos su tiempo
y la generosidad de compartir con nosotros algunas claves de su proceso
creativo, sus inquietudes como escritor y sus próximos desafíos literarios.
Estaremos atentos a sus futuros proyectos.

Comentarios
Publicar un comentario