Sin indicios criminales, de Rafa Melero Rojo

 Sinopsis:

Manuel Longán, exmosso d’esquadra, se reincorpora al cuerpo a una semana de jubilarse. Lo anima una sed de venganza que no se detendrá ante nada ni nadie: su hija se ha suicidado, pero eso no significa que no haya un culpable, y Longán no parará hasta dar con él.

Desde que salió de la cárcel, Julián Juárez solo tiene clara una cosa: no volverán a pillarle. El atraco a un furgón blindado a la salida de un bingo que acaba en tragedia marcará el ascenso de su imperio. Sin embargo, en esa guerra por el poder hay una víctima de la que Julián no sabe nada y cuya muerte pone en peligro todo lo que ha construido.

Los mossos d’esquadra y la guardia civil juntarán fuerzas para evitar que todo acabe en un baño de sangre. Una quimera cuando se trata de una guerra entre bandas criminales.

Reseña:

Hay autores cuya nueva novela se espera casi por inercia, porque sabemos de antemano que encontraremos una historia sólida, bien construida y con un anclaje firme en la realidad. Rafa Melero Rojo pertenece a esa categoría dentro de la novela negra española actual. En Sin indicios criminales vuelve a demostrarlo con un thriller urbano que combina tensión narrativa y trasfondo social sin perder el pulso en ningún momento.

La novela parte de un acto de violencia que pronto se revela como el inicio de un plan de venganza cuidadosamente trazado. Manuel Longán, exmiembro de los Mossos d’Esquadra, decide tomarse la justicia por su mano tras una pérdida devastadora. No actúa desde el arrebato, sino desde una determinación fría que sostiene toda la narración. Su enfrentamiento con el clan Juárez, dedicado al control de narcopisos y al tráfico de drogas en Barcelona, articula un conflicto que crece en intensidad a medida que las consecuencias se multiplican.

Uno de los grandes aciertos del libro es el equilibrio entre la dimensión íntima del protagonista y la lógica interna del crimen organizado. Julián Juárez no es un antagonista plano, sino un personaje que encarna la racionalidad —cruel, pero coherente— del poder ejercido desde la violencia. El cruce de perspectivas aporta profundidad y evita simplificaciones morales.

Se percibe con claridad la experiencia profesional del autor como mosso d’esquadra. El conocimiento de los procedimientos policiales, de los tiempos de investigación y de la estructura interna de los cuerpos de seguridad aporta verosimilitud sin caer en el exceso técnico. Ese realismo no es ornamental: sostiene la credibilidad de la historia y refuerza la sensación de estar ante un conflicto posible, cercano.

Ambientada en espacios reconocibles como el Raval, El Prat o L’Hospitalet, la novela dibuja una Barcelona alejada de la postal turística, marcada por la economía sumergida, la marginalidad y el impacto de los narcopisos en la vida cotidiana de los barrios. Sin subrayados ideológicos ni discursos explícitos, Melero expone cómo la violencia genera más violencia y cómo las instituciones, a veces, resultan insuficientes frente a estructuras criminales bien asentadas.

Con un estilo sobrio, directo y eficaz, Sin indicios criminales confirma a Rafa Melero Rojo como una voz consolidada del género, capaz de conjugar ritmo, conflicto moral y mirada social en una narración que interpela al lector sin necesidad de artificios. Es, una vez más, una de esas novelas que justifican la expectativa ante cada nueva entrega.


Sin indicios criminales


El autor:

Rafa Melero Rojo es leridano de adopción, aunque nació en Barcelona en 1972. Mosso d’esquadra de profesión, debutó en el mundo editorial en el 2013 con la novela La ira del Fènix.  Posteriormente, en el 2014, la editorial Playa de Ákaba publica su traducción al castellano. En el 2015, publica La penitencia del alfil  en castellano y en catalán, esta última dentro de su sello negro «crims.cat», y en el 2016 se edita su tercera novela, Ful, ganadora del I premio de novela Cartagena Negra 2017. A finales de ese mismo año publica El secreto está en Sasha, y en el 2020 Efecto colateral. Le siguieron  Todos me llaman Ful (2022) y Dragones de papel (2024). Sin indicios criminales es su última novela

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