Sinopsis:
La historia comienza con el
descubrimiento de un brazo descuartizado en un parque de Tokio, seguido de una
llamada anónima a una cadena de televisión. A medida que avanza la
investigación policial, los sorprendentes giros sugieren que podríamos estar
ante una banda de asesinos en serie capaz de manipular sin piedad a sus
víctimas y sus familias, a la policía y a los medios de comunicación, todo con
el objetivo de entretener al público espectador.
Con una penetrante visión
psicológica de la mente de sus personajes y vívidas descripciones del Tokio
actual, Miyabe sostiene la tensión en esta trepidante y cautivadora narración
que explora el efecto contagio de la fama y el lado más oscuro de la sociedad.
Reseña:
Reconozco que al principio me
costó entrar en La mano que mueve los hilos. No tanto por la historia, que
enseguida plantea un misterio interesante con el descubrimiento de un brazo
humano en un parque de Tokio, sino por algo tan aparentemente banal como los
nombres. Para un lector occidental, enfrentarse a una sucesión de nombres
japoneses puede resultar complicado al principio, sobre todo cuando empiezan a
aparecer policías, familiares, periodistas, sospechosos y personajes
secundarios. Hay que hacer un pequeño esfuerzo para situarlos y recordar quién
es quién. Después, lógicamente, uno termina acostumbrándose, pero es un
inconveniente que puede dificultar la lectura en las primeras páginas.
La trama, además, no sigue
exactamente los caminos de un thriller convencional. Lo que comienza como una
investigación por un asesinato va creciendo hasta convertirse en una historia
bastante más compleja, donde diferentes casos, personajes y acontecimientos
terminan relacionándose. Miyabe se toma su tiempo y dedica muchas páginas a
explicar las circunstancias personales de quienes rodean los crímenes. Esto
hace que el ritmo sea irregular en algunos momentos, pero también consigue que
la novela tenga una dimensión que va mucho más allá de averiguar quién mata y
por qué.
Los personajes me han resultado
interesantes precisamente porque no todos están construidos para cumplir una
función dentro del misterio. Hay policías, periodistas, familiares de las
víctimas y personas que han quedado marcadas por otros crímenes. Especialmente
destacaría a Shigeko Maehata, la periodista que investiga los casos de mujeres
desaparecidas, y a Shinichi, un joven que carga con su propio pasado
traumático. Ambos sirven, además, para acercarnos a dos perspectivas
diferentes: la investigación periodística y las consecuencias que el crimen
deja en quienes lo sufren.
Pero creo que lo verdaderamente
interesante de la novela está en todo lo que rodea a la investigación. Miyabe
utiliza el crimen para hablar de una sociedad fascinada por la violencia y,
sobre todo, de la capacidad de los medios de comunicación para convertirla en
espectáculo. La televisión necesita historias, exclusivas, imágenes y
personajes, y poco importa que detrás de todo ello haya víctimas reales. Los
sospechosos descubren que pueden utilizar los medios para defenderse, la
policía sabe que cualquier paso puede convertirse en noticia y el público
termina actuando casi como un tribunal.
Ahí es donde el título adquiere
todo su sentido. Hay personas que mueven los hilos, pero también hay otros que
creen estar manejándolos y terminan siendo manipulados. La novela plantea hasta
qué punto somos capaces de dejarnos llevar por lo que vemos en televisión y por
la versión de los hechos que se nos ofrece. La justicia puede acabar
mezclándose con la opinión pública, y la verdad deja de ser necesariamente lo
más importante. El asesinato es el punto de partida, pero Miyabe está mucho más
preocupada por sus consecuencias: por las familias, por los supervivientes, por
quienes investigan, por quienes informan y por quienes observan desde el otro
lado de la pantalla.
No es una novela perfecta. Su
extensión y su estructura hacen que en determinados momentos la investigación
pierda fuerza y que algunas historias secundarias parezcan ocupar demasiado
espacio. Pero precisamente esa voluntad de ir más allá del crimen es también
una de sus mayores virtudes. Una novela negra que utiliza una investigación
criminal para hablar, en realidad, de algo bastante más inquietante: la
facilidad con la que una sociedad puede convertir el dolor de los demás en
entretenimiento.
La novela fue adaptada en 2023
como la serie de Netflix Taiwán Copycat Killer. La adaptación tuvo
bastante repercusión internacional y ayudó a redescubrir la novela fuera de
Japón.
![]() |
| La mano que mueve los hilos |
La autora:
Miyuke Miyabe (Tokio, 1960)
publicó por primera vez en 1987 y se convirtió rápidamente en una de las
autoras más destacadas del panorama editorial japonés, donde ha vendido más de
cuarenta millones de libros. En Japón ha recibido, entre otros, los siguientes
galardones: premio Naoki (1999), premio Shiba Ryotaro (2002) por La mano que
mueve los hilos, premio Yamamoto Shugoro (1993), Premio Japonés de Ciencia
Ficción (1997), premio de la Asociación Japonesa de Novela de Aventura (1998),
premio de los Escritores de Misterio de Japón (1992) y premio Yoshikawa Eiji en
dos ocasiones: Nuevos Escritores (1992) y Literatura (2007). Su obra ha sido
ampliamente adaptada al cine, la televisión, el manga y los videojuegos, y
traducida a más de una docena de idiomas.

Comentarios
Publicar un comentario