Sinopsis:
Venecia, 1729. Una presencia
oscura e inquietante se esconde en sus calles.
Al amanecer de un tórrido día de
verano, el cuerpo sin vida de un hombre aparece en el Puente de las Agujas. Una
nota sujeta con un estilete clavado en el pecho del cadáver lleva inscrita una
sola palabra: «Canaletto». En el cuello, dos heridas demasiado irregulares para
ser causadas por un arma blanca sugieren más bien una mordedura de animal, pero
¿qué animal podría dejar tales marcas? Mientras Canaletto intenta esclarecer el
misterio, se declara un terrible incendio, en el que pierde la vida alguien muy
cercano al pintor, y que parece llevar la firma inconfundible de una persona a
quien Canaletto conoce bien y que parece haber regresado del pasado para
derramar más sangre en la ciudad.
Reseña:
Venecia arde en este libro. No en
llamas visibles, sino en ese calor denso, casi enfermizo, que impregna el aire
y parece anunciar que algo se pudre bajo la superficie. En El puente de los
delitos de Venecia, Matteo Strukul construye una historia donde la belleza de
la ciudad convive con lo grotesco, y donde cada canal parece esconder un
secreto.
El protagonista vuelve a ser
Giovanni Antonio Canal, Canaletto, aquí no solo como pintor, sino como testigo
incómodo, y casi detective, de una serie de crímenes que desafían cualquier
explicación racional. Todo comienza con un asesinato brutal, marcado por una
violencia extraña, casi inhumana, y por una señal inquietante: su nombre
aparece vinculado a la víctima. A partir de ahí, la narración se despliega como
una investigación que es también una persecución del pasado.
Porque este no es un punto de
partida completamente nuevo. La novela dialoga directamente con una historia
anterior, El cementerio de Venecia, donde ya se planteaban algunos de los
conflictos que aquí resurgen con más fuerza. No es imprescindible haber leído
ese libro, pero sí recomendable: hay ecos, amenazas y personajes que arrastran
consigo una memoria que enriquece la lectura.
Uno de los mayores aciertos de
Strukul es la atmósfera. Venecia no es solo escenario, es casi un organismo
vivo: húmedo, sofocante, decadente. En sus calles y canales se entrelazan
leyendas, supersticiones y costumbres de la época, que no funcionan solo como
decoración, sino como parte activa de la historia. Todo ello se integra en una
trama donde la venganza, el deseo de poder y los intereses políticos laten bajo
la superficie, dando al relato una dimensión más compleja de lo que aparenta en
un primer momento.
A esto se suma una dimensión casi
gótica, con elementos que rozan lo sobrenatural y que nunca terminan de
explicarse del todo, lo que refuerza la sensación de inquietud. El ritmo es
ágil, con capítulos breves y escenas que alternan investigación, intriga
política y momentos de violencia bastante explícita. Quizá algunos personajes
secundarios queden algo desdibujados frente al peso de la trama, pero la historia
compensa con su capacidad para mantener la tensión.
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| El puente de los delitos de Venecia |
El autor:
Matteo Strukul (Padua, 1973) es
novelista y dramaturgo y vive entre Padua, Berlín y Transilvania. Es licenciado
en Derecho y doctor e investigador en Derecho Europeo. Es autor de la saga de
Los Médici, de la que se han vendido cientos de miles de ejemplares en todo el
mundo, y de varios thrillers históricos que siempre se convierten en inmediatos
best sellers en Italia y que se han publicado en 19 países. Ha sido galardonado
con el Premio Bancarella, dirige los festivales literarios Sugarpulp y
Chronicae (Festival Internacional de Novela Histórica) y da clases en la Universidad
de Roma.

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